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DIABETES:
En medicina, el término diabetes incluye dos situaciones patológicas diferentes, la diabetes mellitus y la diabetes insípida. Dichos trastornos no poseen relación patológica alguna, pues sus causas y procesos morbosos (etiopatogenia) son distintos, pero comparten ciertas manifestaciones clínicas (la excreción copiosa de orina, poliuria y la intensa sed, polidipsia) que causan su idéntico nombre.
Generalmente, se usa «diabetes» para referise a la diabetes mellitus, que es un trastorno mucho más frecuente y conocido que la diabetes insípida.
Diabetes mellitus: La diabetes mellitus o diabetes sacarina se llama así debido a que la orina de las personas afectadas puede presentar glucosa y por tanto, tener olor y sabor dulce como la miel, de ahí su denominación latina: mellitus.
La diabetes mellitus no es una patología única sino un síndrome, por lo cual esta denominación incluye hoy en día a su vez, a varios tipos de afecciones diferentes pero con una característica común: la hiperglucemia y sus consecuencias.
Hay cuatro clases de diabetes mellitus:
la diabetes mellitus tipo I (insulinodependiente o diabetes juvenil)
la diabetes mellitus tipo II (no insulinodependiente, generalmente iniciada en la adultez)
la diabetes mellitus gestacional (un tipo desarrollado durante el embarazo)
otros tipos de diabetes mellitus (desarrollados en el contextos de otras enfermedades o trastornos que se asocian a la diabetes mellitus).
Diabetes insípida: La diabetes insípida o diabetes de agua es un trastorno relacionado con la hormona antidiurética (también llamada vasopresina), que ocasiona la excreción de grandes cantidades de orina muy diluida (poliuria) y consecuentemente aumento de la sensación de sed (polidipsia) para reponer el exceso de agua perdido por orinar.
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